
Ya os he contado muchas veces que me encanta hornear, hacer masas, dejar que leven y disfrutar del olorcillo que desprenden mientras están en el horno. Y ¡comerlas! Todo empezó hará unos 4 o 5 años que nos compramos un robot de cocina que amasa, entre otras mil funciones maravillosas que hace, (que me desvío…



