
El pasado sábado fue la noche de Halloween. Vaya por delante que no soy nada fan de esta festividad tan americana, y que irremediablemente se cuela a pasos de gigante entre nosotros. Debe ser algo genético, pues en el cole de mis hijas sí se celebraba, y ellas ni siquiera se quisieron disfrazar. Bueno no…



